Siete modas gastronómicas que deben morir

Desde que llegué a esta ciudad he vivido el boom de los cronuts, los subidones de azúcar de gente recién salida de Black Tap y amigos que afirman que la ramen burger es el mejor invento desde la Coca-Cola.

Y tengo que deciros que NO ME CREO NADA. He probado casi todas estas modas y, aunque algunas son mejores que otras, he descubierto que la razón por la que estas cosas triunfan no es porque se esté re-inventando la gastronomía ni mucho menos. Lo que ocurre es que hay cuatro listos que han sabido aprovechar muy bien que vivimos en la jodida era de la comunicación.

Me explico. Para la mayoría de gente que disfruta de los manjares de esta lista la prioridad a la hora de elegir qué comer no es la calidad de lo que comen, ni tampoco el precio. Si no, la idea que gira entorno al pensamiento ”¡Qué fotaca más buena voy a echarle a esto que me voy a comer, 80 likes mínimo!”

Y aunque soy la primera que disfruta compartiendo lo que ingiero con el mundo, tengo que decir que no, basta ya! No os dejéis engañar por un bonito packaging y valorar lo que os metéis en el cuerpo -inserte aquí cita sobre lo importante que es la belleza interior-.

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Estas son las siete modas gastronómicas de los últimos cuatro años, hubieron muchas modas antes que éstas y habrán muchas después. Y siempre habrá gente que hará horas de cola por ellas, que para algo estamos en Nueva York!

1. El Cronut

Precio: 5,50 dólares (o los puedes pedir a domicilio por el módico precio de 100$)

Como su nombre indica el ‘cro-nut’ es, mitad croissant, mitad donut. Así de simple. Es básicamente un donut hecho con masa de croissant y frito en lugar de horneado, obra de la pastelería de Dominique Ansel. Empezó a venderse en mayo de 2013 y en seguida tuvo un éxito aplastante. En diciembre de ese año, la revista Time lo llamó uno de los “25 mejores descubrimientos del 2013”.

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Y pensaréis –menuda chorrada, un croissant redondo-. Bueno, pues durante el boom del cronut de 2013 -también conocido como cronutmanía– la histeria colectiva que giraba entorno a este dulce era tal, que la gente hacía hasta 10 horas de cola para probarlos, incluso se dice que existía un mercado negro de cronuts. Desde entonces hasta el día de hoy, todavía puedes encontrar cola delante del establecimiento cada mañana.

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